24/8/13

Sábado ideal

A las tres de la tarde, este sábado se convirtió en ideal.
Ya almorzamos. Agus está en la casa de un amigo. Papá trabajando en el patio.
Salvi y yo nos vamos a la colchoneta a hacer los ejercicios.
Afuera está frío, pero aún así el sol da de lleno en el ventanal.
Estoy tomando un té y saboreando despacito kinotos en almíbar, que hizo mi mamá.
Y él está relajado, tranquilo, contento.
Amar la rehabilitación de tu hijo: no tiene precio.

14/8/13

Fin de semana agitado

Estuvo variadito el último fin de semana. Finalmente nada grave, gracias a Dios, pero si me preguntan, prefiero algo más de calma.
Arrancamos con un viernes con bastantes actividades programadas para la tarde, trámites, papeles, compromisos. Un poco movidito, pero bien. Llegué de vuelta a casa a la tardecita, para caer en la cuenta que mi marido, que tenía que viajar, ya había salido y cerrado la casa...con una llave que a mí se me había roto, y me había olvidado de reemplazar. Los chicos sentados en el auto, y el ponerme a pensar qué era lo mejor, si hacer volver a mi marido, que ya estaba lejos, llamar a un cerrajero, o romper una cerradura. La opción irme por esa noche a la casa de mis papás, que hubiera sido muy sencilla, era imposible, porque toda la medicación de Salvi (anticonvulsivo) estaba encerrada en la casa. Conclusión: después de un rato de preocupación y nervios, un vecino amigo me ayudó y con algo de suerte y daño mínimo pudimos entrar.
Cenamos temprano y nos fuimos a acostar como de costumbre y en la madrugada, Salvi empezó a ponerse cada vez más y más molesto. Unos quejidos, mucho revolverse en la cama, las piernas en flexión constante, me hicieron pensar en dolor de estómago fuerte. Le dí ibuprofeno, pero la molestia seguía en aumento, igual que mi preocupación. Nunca he visto un ataque de apendicitis, lo único que sé es que no hay que demorarse en la atención, así que cuando después de 40 minutos de llorar y llorar, decidí que había que hacerlo ver.
Agus ya se había despertado con el llanto del hermano, así que le expliqué la situación y le dije que nos íbamos al hospital. Un santo este hermano mayor, como siempre. Se vistió, me ayudó a prepararnos, a abrigarnos (hacían 3°C) y a salir. La médica de guardia hizo un par de preguntas, lo revisó superficialmente y pidió una radiografía de abdomen, la cual mostró materia fecal y gases. Ahí me acordé que cuando aumentamos la dosis de anticonvulsivo, siempre se manifiesta estreñimiento, y caí en la cuenta que hacía por lo menos 3 días que Salvi no "iba al baño". Hace unos días que habíamos aumentado la dosis, luego de la visita al neurólogo, y acá están las consecuencias.
Me tranquilizó bastante ver la radiografía, no tanto la actitud de la médica que se limitó a informarme los resultados de los rayos y quedarse parada.
-Bueno, entonces, qué hacemos?- le digo.
-Bueno- dice- hay que movilizarle las piernas, para que elimine los gases.
-De acuerdo. Y dieta con más fibras.
-Si, claro- y se queda callada.
(Estará esperando que yo siga aportando ideas???) En fin, yo ya sé qué hacer.
-Señora, llevese la radiografía, porque si sigue así, va a tener que ir al cirujano, llevele esta, así no lo tienen que irradiar de nuevo.
(Si, claro, no pienso llegar al punto de tener que ir al cirujano, quedate tranquila).
Conclusión: nos fuimos a casa, Salvi ya bastante calmado, en algún momento el ibuprofeno le ha hecho efecto. Apenas llegamos ya le empecé a dar agua de avena. Y al otro día, reforzamos su dieta normal, que ya incluye muchas fibras: compota, semillas de lino, leche de avena, salvado, frutas, etc.
Y muchos ejercicios, la clásica "bicicleta" que se le hace a los bebés, y muchos de nuestros ejercicios de rehabilitación: en el abdomen, y en la espalda, con él boca abajo.
Justamente haciendo ese ejercicio, a última hora de la tarde del sábado, tuvimos el premio de tanto esfuerzo, con la normalización del tránsito.
Suerte que no nos habíamos preocupado tanto, y a la siesta nos escapamos todos al cine. Quizá tanta risa también aportó su valor benéfico :)

1/8/13

La tecnología que puede ser necesidad

A algunos la tecnología nos encanta (me incluyo). No soy de las que van a comprarse todo apenas sale, lógicamente, no habría sueldo que alcanzara. Y siempre pienso mucho en lo que compro, si realmente lo necesito o no. Así que no, no tengo todo lo de última generación. Pero me gusta.
Y no siempre todo lo más moderno tiene que ser para satisfacer caprichos de millonarios.
A veces puede ayudar mucho a facilitar la vida de quien tenga una necesidad especial. El uso del iPad y los teléfonos inteligentes ya es algo bastante conocido como herramientas de apoyo a la comunicación aumentativa para personas que no se comunican verbalmente. (Y en eso seguimos trabajando con Salvi)
Todas estas otras cosas he estado viendo últimamente que me parecen muy interesantes, no necesariamente para nosotros, pero me encantan todas las investigaciones que terminan en todo esto:
  • La posibilidad de convertir el papel común en pantalla táctil. Ingenioso, para poder utilizar elementos que la persona con discapacidad ya conoce, sus propias fotos (me imagino), y que el tocar las líneas o dibujos del papel, generen algún tipo de respuesta.
  • El control gestual de elementos electrónicos. Ya hay dispositivos que ni siquiera requieren el "toque", basta con un movimiento gestual frente a ellos para generar la respuesta. Incluso uno de los teléfonos más modernos ya lo tiene (Samsung Galaxy S4). Pienso en cuántas veces yo entiendo a Salvi por sus gestos y su mirada. Quizá le resultara más fácil controlar el iPad con un gesto de su mano, un movimiento que no requiera la precisión de tocar una parte con el dedo.
  • Controlar el dispositivo con la mirada. Y si el gesto manual es difícil, por qué no controlar el dispositivo con los ojos? El video corre si el ojo lo está mirando, si la mirada se desvía, el video se pausa. También del famoso telefonito.

Esta misma tecnología del control visual hace tiempo que se viene desarrollando para dispositivos especialmente desarrollados para personas con discapacidad (como Tobii), pero me estaba refiriendo a los "chiches" que se están agregando a elementos de uso común como los teléfonos y las tablets, y que para algunos más que juguetitos caros, pueden significar una mejor calidad de vida.