Un entrenamiento más

(¿Un entrenamiento más?)

Cada vez que nos preparamos para un nuevo entrenamiento, nos preparamos para "uno más"? Es simplemente hacer todo de nuevo, organizar el encuentro, publicar el evento, hacer las reservas necesarias, preparar los materiales, comenzar, sesión de fotos, evaluación, nuevos ejercicios, y vuelta a trabajar?
Estoy segura que no. Cada vez es distinto. Hay siempre una expectativa y una ilusión. La parte de organización, por lo que me toca, cada vez es más sencilla, casi que se organiza sola . Aún cuando esta vez tuvimos contratiempos que se solucionaron mágicamente, como las cosas que están predestinadas a salir bien. Y la expectativa por constatar los buenos cambios, la evolución y los logros, que se puedan ver reflejados en la evaluación y las fotos. Esos cambios que nos van a motivar a adoptar nuevos ejercicios, retomar algunos viejos, reforzar otros, porque sabemos que seguimos por el buen camino, y eso nos llena de energía para ir por más. 
Justamente pensaba en esto en pleno entrenamiento. En cómo los que "estamos en esto", los que decidimos tomar aclararnos los objetivos, las metas y lo que pretendíamos para nuestros niños, los que un día tomamos las riendas de la rehabilitación, por un camino un poco distinto y con mucha más conciencia de lo que hacemos y de los porqués, somos los que hemos perdurado en la decisión. 
Algunos somos de los que entrenamos casi religiosamente cada seis meses, otros quizá no puedan hacerlo (principalmente por motivos económicos), pero siguen constantes en su elección, lo hacen una vez al año, o más espaciados, pero siguen con la terapia de todos modos. 
Y hay que llegar entonces a la conclusión (lamentable o no) que estas decisiones no son para todos. Uno tiene que haber llegado a un punto de reflexión, de saber dónde se está parado y hacia dónde quiere ir, y por cuál camino. Y no digo que este método que nosotros elegimos sea el mejor, ni el único, sino de que cada uno tiene que tomar las decisiones cuando se sienta listo para poder mantener en el tiempo el entusiasmo y la dedicación. 
Otras veces nos pasó que pusimos mucho tiempo y esfuerzo en conseguir difusión masiva del método, y lográbamos que algunas familias que desconocían esto por completo se interesaran, porque veían nuestros resultados. Algunos de ellos hicieron un entrenamiento, y luego vieron que "no era para ellos". No lograron organizarse, no encontraron el tiempo, no fijaron nunca la disciplina necesaria. Y abandonaron al poco tiempo. Nosotros disfrutamos de nuestros segunditos de fama, pero comprendimos que esta difusión podía ser buena, pero si a las familias les llegaba en un momento en que no estaban listos, no les servía.

Por eso ya no lo hacemos. Nos dedicamos a trabajar en nuestra preparación, en ejercicios, en innovar y agregar nuestra experiencia e instinto para sumar aportes a la terapia. Y esto da sus frutos
Haciendo click en este enlace pueden ver una pequeña muestra de la evolución de Salvador en estos años (y una pequeña mención a mi trabajo, que me enorgullece, y que en este último tiempo es compartida con Paula, nuestra kinesióloga)
El mejor premio de todos es ver en su cuerpo los resultados.

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