16/12/12

El año de Agustin

Aunque uno no lo quiera, se hacen en esta época repasos de lo que pasó en el año. Pensando en lo vivido como familia, me doy cuenta que, sin dudas, el de los mayores cambios fue Agus.
De haber comenzado el año escolar con bastante mala gana, poco entusiasmo en cumplir las obligaciones, y visitando una psicóloga para asegurarnos de que alguna frustración estuviera haciéndole daño, hacia el final las cosas cambiaron mucho.
Cuando la semana pasada, me citaron para una pequeña reunión en la escuela, me preparé para alguna queja sobre su desgano y me fui pensando en cositas sobre las que yo me quería quejar.
A esta altura del año escolar, cuando ya no estaban haciendo más que actividades recreativas, los pocos alumnos que iban, de todos modos me parecía un poco tarde para todo. Lo lógico sería que, una vez comenzado el año siguiente, viéramos como se presentaba la situación y actuáramos en consecuencia.
Para mi sorpresa, la reunioncita era para darle cierre al año, para concluir que había hecho un gran cambio Agus, y que ya no notaban en él nada de frustración, bronca contenida, o imposibilidad de expresar algo que le molestara. Por el contrario, más allá de la vagancia natural de los varones de su edad con respecto a las tareas escolares, está mucho más contento, participativo, y como siempre, muy integrado a su grupo de amigos. Incluso tiene amigos en otros grados.
Por mi parte, me alegré de que el gabinete psicopedagógico de la escuela pudiera haber notado ese cambio positivo que hizo Agus este año.
Inteligente, amistoso y participativo, siempre fue, pero este año se "anotó en todo". De detestar los actos escolares, participó en dos, en uno actuando, en el otro bailando, y porque pidió hacerlo, no era obligatorio.
Decidió participar en las olimpíadas de matemática que organiza un colegio que se especializa en esto, por la insistencia de su amigo del alma, matemático como él. Ganó el 2º premio su amigo, y Agus el 4º.


Se convirtió en uno de los más asiduos de la biblioteca de la escuela, inaugurada este año, y participó en una maratón de lectura. 
Las actividades extraescolares no se quedaron atrás. Al principio del año lo anoté en inglés, pensando que quizá lo tomaría como una obligación más. Sin embargo, le gusta muchísimo, nunca quiere faltar y tuvo buenísimas calificaciones. Según él, esto es estratégico para su futuro, porque cuando quiera estudiar una carrera, si no está en el país, se va a tener que ir afuera a estudiar, más vale que sepa inglés, no má?
En setiembre conseguimos lugar para clases de natación en un lugar que nos gustaba. Tantos miedos que tenía antes de empezar (no se tiraba de cabeza, no le gustaba sumergirse, la temperatura del agua siempre tenía un pero), y en un par de clases estaba feliz de todos sus progresos, tenía nuevos amigos y adoraba a su profesora. Y los miedos, al pasado. 
Taekwondo sigue siendo su favorito, rindió cuatro exámenes de cambio de cinturón en este año, terminó con punta azul. Y tuvo oportunidad de participar en dos torneos, uno de los cuales, fue en la provincia de Córdoba, por lo tanto nos obligó a pasar el fin de semana de paseo para acompañarlo.


Ahora, ya terminadas las clases, me decía que quería empezar algún deporte (!!!!) Le expliqué que ninguna escuela de deportes empieza en diciembre, así que lo hicimos empezar escuela de verano, no sólo para que tenga alguna práctica de otros deportes y si alguno le gusta, el año que viene veamos si lo podemos sumar, sino además para que tenga algunas horas al día de actividades al aire libre y con amigos. De otra forma, es estar encerrado y jugar videojuegos, feísimo panorama.
En conclusión, creo que ha sido un gran año, de transición importante, de cambios a nivel físico (está más alto y con una hermosa espalda), a nivel emocional e intelectual.
Creo que fue este un buen informe, no demasiado baboso, no? De todos modos, no se lo puedo contar, ni mostrar, ahora que además participa en las redes sociales, esto de la madre hablando de uno es un papelón ;)



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