16/1/10

Poniendo los pies en 2010

Como estoy poniendome al día, voy a ir por partes, primero lo primero, y más tardecito cuento de nuestras vacaciones (excelentes por cierto). Antes quiero escribir un poquito sobre el comienzo de este año.
Muchas veces me ha causado gracia cómo la gente hace un montón de proyectos cuando empieza un nuevo año, muchos de los cuales son alegremente olvidados en los primeros meses, a veces generando culpas y frustración por no poder llevarlos a cabo.
No sé si será que me estoy poniendo vieja, pero éste inicio me agarró a mí, y en la cabeza me están dando vuelta muchos planes, proyectos, ideas, etc. Espero que no me pase lo de la frustración. Previniendo esto, tengo bien claro que no tengo por qué concretar todo en este mes de enero, ni al corto plazo.
En realidad, muchas de estas ideas no son ni siquiera proyectos, si no planes de cómo organizarme mejor, para poder realizar cosas que ya hago con menor esfuerzo y mayor disfrute, mío y de los que me rodean.
Una de las claves es mayor organización en lo cotidiano. (Máááásssss?????). Y sí. Volví a confirmarlo en las vacaciones, cuanta mayor organización y planificación previa he tenido, más fácil me resultan las cosas después. Si no hubiera pensado con tiempo muchos detalles, por ejemplo, Salvi no hubiera seguido con la alimentación que normalmente hace en casa durante las vacaciones: el control sobre los alimentos que se ingresan a Chile es bastante estricto, no se pueden pasar derivados animales ni vegetales, envases abiertos de nada, nada sin etiquetas de control, etc. Muchas de las cosas que Salvador come las compro en dietéticas, pesadas y embolsadas en el momento, sin ningún tipo de etiquetas (semillas de lino, sésamo, chía, quinoa, amaranto, müeslix, frutas secas, miles de etc.). Además había que tener en cuenta que viajamos el 1 de enero, por lo que no encontraríamos al llegar muchos negocios abiertos, incluso en los días siguientes, no fue facil conseguir algunas tipos de verduras frescas. Por lo que esto lo tuve que pensar a mediados de diciembre, antes de la locura de compras de las fiestas, de tratar de conseguir algunos de estos productos en supermercados, en cajas o paquetes cerrados, con todas las etiquetas posibles. Gracias a esto, al llegar, con todos los comercios cerrados, pude hacer algunas comidas de las acostumbradas, hasta poder comprar de nuevo.
La alimentación es una de las cosas en donde la planificación más me hace feliz. Y no se contrapone de ninguna forma a la variedad que me gusta en las comidas. Es sólo pensar en esta variedad con más tiempo de anticipación, para tener todo lo necesario, listo y a mano. Recordar, por ejemplo, la noche anterior, remojar quinoa, para que se pueda comer al mediodía siguiente, aunque llegue a las 2 de la tarde, si está remojada, en unos minutitos se cocina y está lista. Quizá hacer un listado de todas las comidas de la semana sea un poco extremista, pero me gusta la idea. Si se hace con inteligencia, se aprovechan mejor las cosas que ya tenemos, para que no haya desperdicios innecesarios, o se pueden organizar las compras en base a la lista de lo que queremos comer, y así no se frustra una comida porque nos faltó un ingrediente.
Espero entonces que este año comamos mejor, todos en esta familia. Hay algunos que tienen que bajar de peso, otros subir, Agus tiene que aceptar algunas cosas más y olvidarse de otras (malditas salchichas!). En él ya hay algún progreso: anoche cenó una ensalada que armó él mismo con quinoa, zanahoria rallada, huevos de codorniz y granos de choclo.
Pendiente: cuando algo no sale como lo esperaba, no sufrir, y adaptarme a lo que se puede.
El orden pisando fuerte. Cuando empecé a armar valijas, encontré ropa que ya no usamos, a pesar de que siempre estoy dando y que creo no guardar nada que no necesito, aparecieron cosas que a Salvi ya no le andan, ropa mía que hace años no me pongo, etc. En el mismo momento las fui dejando aparte. Fuera, se van, que le sirvan a alguien, de nada vale tener cosas colgadas que otra persona puede estar necesitando. El rubro juguetes también va a sufrir una merma importante. Hay por todos los rincones, muñecos de peluche, autitos, pelotas, salvavidas!, juguetes de bebé, pedazos rotos, inservibles, cosas que nadie en la casa va a volver a usar. La mesa de ping pong no la usamos nunca, y ocupa muchísimo lugar. Hay un auto a batería que les queda chico a mis hijos y mi sobrino, un triciclo y una bicicleta que nadie usa. Fuera, se van, los que puedan regalarse, se regalan. Los que tengan que esperar que nazca un sobrino o un nieto para que les den uso, irán a estar guardados donde haya más espacio.
No lo voy a hacer en un día, ni en dos, pero va a haber más limpieza y más orden en esa habitación, sí o sí. Y en el resto de la casa también. Hay cosas nuevas en el comedor, rincones para arreglar, mucho, mucho para tirar. Por qué tengo tantos papelitos en los imanes de la heladera???? Almanaques de años terminados, fuera! Fotos desteñidas, chau! Orden. Limpieza.
Otro tema de los niños: sí o sí a dormir los dos en su pieza. (Anoche lo logramos casi completo!) Durante las vacaciones hubo ensayo, dormían casi toda la noche cada uno en su cama, la de Salvador era una de esas que se sacan de abajo de la otra, por lo que no había peligro de caída. Algunas veces, la mayoría, Agus se nos aparece en nuestra cama a cualquier hora de la madrugada. Estamos en plena etapa de terrores nocturnos. Reales o no, sirven de excusa para meterse en la cama de los padres. Hasta ahora, hemos hecho la vista gorda, por cansancio, porque cuesta mucho levantarse y acompañarlo de vuelta a su cama cuando hay poco tiempo para dormir, para no hacer diferencias si Salvi ya estaba en nuestra cama. En fin, se terminó, ley pareja, los dos a sus camas. Anoche los acompañé, acosté a Salvi en la cuna (le está quedando chica) y me acosté con Agus, que en 5 minutos estaba dormido. El enano me dio un poco más de trabajo, en un momento creí que lo lograba, dormirse solo, sin tocarlo, sólo le cantaba bajito. Pero al final lo tuve que alzar unos minutitos, acunarlo un poquito y se durmió. Lo acosté y recién se despertó a las 7 de la mañana, lo llevé a mi cama y allí siguió durmiendo hasta la hora de levantarse. Agus se apareció en la madrugada, lo dejé un ratito con nosotros, pero después lo acompañé de vuelta a su cama y allí está. Espero que me dure el impulso y siga teniendo fuerzas para hacer esto, hasta que se acostumbren. Creo que es importante que todos descansemos bien, en este año de cambios (escuela primaria para Agus, jardín para Salvi).
Siguiendo con esto de dar orden y organización a todo, cuando ya retome la rutina ABR (estábamos de vacaciones, 2010 está virgen de ABR!), probablemente baje de la meta de las 3 horas diarias o, más probablemente, decida que haya un día libre a la semana, tanto como para que yo descanse o haga otras cosas, como para que el resto de la familia también me pueda disfrutar más relajada, con la mente en otra cosa que no sea cumplir, cumplir, cumplir.
Entre estas cosas nuevas hay una técnica de sanación integral (espiritual y física) a la que quiero dedicarle algo de estudio, porque quizá se lo merezca. Epa!!!! No todo podía ser racionalismo en la vida!!

2 comentarios:

  1. Caramba, qué buenas que estuvieron las vacaciones, llegaste RECARGADA de energias!!!!!!!!!
    Me alegro que hayan podido mantener la dieta aquí, felicitaciones por eso y voto por el día libre de ABR a la semana. Nosotros no tomamos normalmente sabado Y domingo :)

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  2. Me encanta la organización que llevas, tienes un 10!.

    Podrías contar en que le das las semillas de sésamo, amaranto ¿en frutas?. La Quinoa no me suena que exista en Costa Rica. Muy saludable la comida!!

    Saludos

    Ana y Constanza

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