Prematuros

Ya van dos noticias que leo en estos últimos meses que me han hecho acordarme mucho del nacimiento prematuro de Salvador, de sus primeros días de vida, la neo, la internación. No me sentí triste, ni lo recordé con pesar. El sentimiento más bien ha sido de empatía con esas familias. Ojalá hubiera encontrado la forma de poderme poner en contacto con ellos, me hubiera encantado. Sé cuánto hay de bueno en que alguien que ha vivido eso mismo que vos estás viviendo, te diga que hay esperanzas, que todo puede mejorar, que se puede estar a la altura de esos pequeños guerreros que son los prematuritos.
La primera de estas noticias es sobre una cirugía cardíaca igual a la que le hicieron a Salvador a los dos meses de vida. ¡Es tan igualita la situación!! En el diario dicen que es la primera vez en el país que se hace esta cirugía, lamento informarles que no es así, ya que a Salvi se la hicieron hace seis años, con un peso similar al de ese bebé. (En realidad, desde que bajó a menos de 700 gramos las enfermeras tenían prohibido decirme cuánto pesaba, así que no recuerdo con cuántos gramos llegó a la cirugía).
Después de la publicación de la noticia de la operación, no volví a leer sobre el bebé. Deseo con todo mi corazón que todo haya salido muy bien, quizá ya esté en su casa con su familia.
Y, la siguiente noticia, que además de en nuestro país, me imagino que habrá dado la vuelta al mundo, es sobre Luz Milagros, una bebé prematura dada por muerta al nacer. Obviamente que no comparo nuestra historia con ésta. Es sólo que he escuchado tanto sobre su internación luego de ser rescatada por su mamá, que me han hecho eco, situaciones y frases que se me habían ido olvidando (...los parámetros del respirador son normales... se la está alimentando por vía parenteral... se está reforzando el vínculo con la madre... un centímetro de leche... se volvió a conectar al respirador para que no pierda peso...)
Creo que comparto el sentimiento de millones de personas: más allá de la búsqueda de posibles culpables, el deseo enorme es de que Luz Milagros siga su recuperación y rezo por eso.
Es tan lindo sentir el apoyo de alguien que vivió o está viviendo lo que uno!
El día que Salvi nació, antes de que pudierámos entrar a verlo en neo, se acercó a la puerta de mi habitación una pareja. Habían sido padres de una beba de 24 semanas, Guadalupe, unos días antes. Las palabras de aliento, fe y esperanza de Fabi, fueron mi primer apoyo para los meses que se venían. Desde ese día, fuimos una presencia constante, las dos juntas, esperando en los pasillos para poder entrar a ver a nuestros bebés, hablando con las otras madres, rezando. Nuestra amistad es de esas que se hacen por haber vivido juntas experiencias que no todos los seres humanos han vivido.
Una vez que todos nos fuimos de alta, nos vimos algunas veces más, hasta que nos desencontramos. (Cambios de casa, de teléfonos)
Hasta hace una semana, cuando Fabiana me encontró.
Estamos felices de que nuestros hijos se hayan re encontrado con sus primeros amiguitos, y es nuestro firme deseo que no vuelvan a perder este contacto nunca más.


 
Salvador, yo, Fabi, Guadalupe y una primita.

Comentarios

  1. :')))))))))))))

    qué lindo que se reencontraron, qué lindo que se encontraron esas primeras semanas...

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  2. Qué lindo post.. es realmente una fortaleza enorme encontrar familias y mamás que ha pasado por eso, y que las palabras de aliento y fe son tan necesarias...
    Por eso las aprecio tanto a ustedes... verdad Mamá Terapeuta? :)

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