11/9/11

¿Cómo saber hasta dónde entiende quien no habla?

Esta semana nació Octavio, nuestro segundo sobrinito, por parte de la familia de marido. Estamos felices de que la familia vaya creciendo, con niños tan hermosos. Felices de que sus papás hayan hecho realidad este sueño tan querido.
Aparte de tan linda noticia, de tanta felicidad, visitando al bebé y su familia pasó algo que me dio mucha alegría...y mucho para pensar.
Aproveché la tarde del sábado para ir con mis dos chicos. Salvi no había querido dormir siesta, y para que no se me hiciera más tarde, preparé su merienda (cereales y frutas) y me fui. En cuanto llegamos a la casa, senté a Salvi en su cochecito y comencé a darle de comer, mientras tomabamos mate. Agus se encargaba de mimosear a su primo, que dormía muy tranquilo en su propio coche, un poquito más atrás de Salvador. Por más que intentaba que Salvi comiera, aunque sabía que ya tenía hambre, no lo lograba, estaba inquieto, girándose permanentemente hacia el otro cochecito. Le empezamos a preguntar:
-Salvi, querés ver a Octavio, querés ver al bebé?
Él se reía, y siguió estirándose hacia atrás, bien girado y estirando su mano derecha, hasta que logró lo que quería: tomó con la mano el cochecito de su primo, y lo acercó hasta donde pudo verlo bien. Siguió riéndose y "hablándole" (¿le habrá dado la bienvenida a la familia?), y estiraba la mano para tocarlo. Lo dejamos hacer sólo hasta ahí, no sé con cuánta fuerza quizá lo podría haber tocado.
Fue muy claro para todos los que estábamos allí que entendía muy bien que había alguien nuevo allí, que quería verlo y que esta nueva personita le agradaba.


Incluso fue claro cómo reconocía en nuestra charla las palabras, porque cuando la abuelita del bebé comentó: "pero mirá, cuántas ganas tenía Salvi de conocer al primito" volvió a hacer lo mismo: dejó de comer, se giró y volvió a correr el cochecito. (Ahí fue cuando tomé la foto, no fui tan rápida la primera vez).
Me asombró mucho. Estoy muy segura de lo que ví, de cómo entendía toda esta situación, y de cómo él quiso participar, pero me sorprendió este nivel de entendimiento. Me quedé pensando, y sigo pensando todavía, cuánto de lo que Salvi capta y entiende, y que por no poder hablar, nosotros ni sospechamos. Siempre sostengo que es muy inteligente, pero hechos como este además de confirmármelo, me hacen pensar que ni siquiera nosotros, los que estamos en contacto más estrecho con él, sabemos hasta donde llega su nivel de percepción y comprensión de lo que sucede a su alrededor.
El trabajo en cuanto a comunicación es uno de los más arduos que enfrentamos, pero también uno de los más urgentes.
Más fotitos de los primos, para aliviar tanta reflexión:

1 comentario:

  1. Ay Ale, este tema es uno de los que más nos pone a pensar a muchas mamás que tenemos hijos que no se pueden comunicar verbalmente. Y es que aunque sabemos, desde la razón, que la comunicación va más allá de lo verbal, nos cuesta comprenderlo con nuestros pequeños.

    Me dio mucha risa una frase tuya porque me vi reflejada: "Estoy muy segura de lo que vi" Y me sorprendió porque fuiste mi espejo en ese instante: yo muchas veces dudo de la comprensión de Martín y trato de agarrarme de hechos que le demuestren al resto del mundo que mi hijo comprende lo que ocurre a su alrededor, así no lo pueda expresar en palabras.

    Este afán por demostrarnos y demostrar que no por ser sus mamás creemos que entienden, sino que, efectivamente, lo hacen.

    Gracias por esta reflexión. Un abrazo.

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