Resiliencia

"[...] y se la entiende como la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas" (Edith Grotberg, 1998).
El nuevo concepto: en el marco de investigaciones de epidemiología social se observó que no todas las personas sometidas a situaciones de riesgo sufrían enfermedades o padecimientos de algún tipo, sino que, por el contrario, había quienes superaban la situación y hasta surgían fortalecidos de ella. A este fenómeno se lo denomina en la actualidad resiliencia.

Resilire, en buen latín, quiere decir “volver a entrar saltando” o “saltar hacia arriba”.
(De "El Psicoanálisis")

Hace unos días descubrí esta palabrita, por casualidad, curioseando en una librería. Me puse a investigarla (al principio creí que estaba más relacionada con algún tipo de medicina alternativa) y vengo a descubrir que se aplica mucho a situaciones que pasamos a nivel personal y familiar a raíz del nacimiento de Salvi, su situación de riesgo de vida y las secuelas de todo esto.
Sinceramente muchas veces me siento descolocada ante las felicitaciones por actitudes de vida del tipo de "admiro lo que hacen", "son un ejemplo", etc. Sé que a otros padres con niños especiales les pasa lo mismo. Muchas veces no sé que contestar. En verdad no hago nada para que me admiren, ni me feliciten. No tengo demasiado en mente hacer las cosas como un sacrificio. Simplemente las hago como me salen, como creo que cualquiera las haría, si estuviera en mi lugar. Sinceramente, cuando me dicen, "no todos los padres son iguales" me cuesta creer que haya un solo padre que no haga todo lo que cree que es lo mejor para su hijo. Siempre pienso que quizá no tocaron fondo.
La reacción que valoro ante estas situaciones traumáticas no tiene que ver con resistirse, en el sentido de no reaccionar, o de no reconocer que algo grande nos está pasando. Por el contrario lo veo como aceptar la situación, y reaccionar en consecuencia, para emerger en un nivel superior de entendimiento, mejorados con la experiencia.
Es como que se le puede dar un nombre a actitudes que en nuestro caso deben haber estado allí desde siempre, pero que afortunadamente también se pueden trabajar para estimularlas en personas que no las desarrollen automáticamente frente a vivencias muy fuertes.
No es que seamos la familia de las propagandas de la tele, todos sonrisas, la felicidad constante, cada minuto del día. Cualquiera en mi casa puede decir qué cara tengo a las once de la noche, como grito cuando me enojo por una pavada, hay días de cansancio, ratos de mal humor, etc. Creo que la resiliencia es algo más profundo, algo más a largo plazo, que nos hace ver siempre el vaso medio lleno.
Evidentemente, Salvi también es resiliente, él fue el que pasó las condiciones más duras, y emergió de ellas fortalecido, por eso siempre tiene esa actitud de lucha tan fuerte, ése espíritu y ese corazón admirables. Sé por comentarios, que muchos niños que han pasado por enfermedades muy graves, accidentes o situaciones muy duras, comparten la misma actitud.
Ponerle un nombre científico a todo esto, lo hace como más serio o más importante, pero creo que lo mejor de todo es que se puede trabajar diariamente en este tipo de reacciones y actitudes, en nosotros y en los que nos rodean, simplemente porque nos hace mejores como personas, mejorados paso a paso, con nuestro propio esfuerzo.

Para leer más sobre resiliencia (hacer click en los enlaces):

Reseña conceptual de resiliencia

El pensamiento de Boris Cyrulnik

Técnicas para superar una debilidad emocional

Resiliencia en la educación

Comentarios

  1. Alejandra me encanto lo que escribiste, en algunos momentos me senti identificada...es cierto la fuerza que tienen nuestros niños es unica y creo que ellos nos trasmiten a nosotros sus padres, a mi tampoco me gusta recibir halagos por lo que hago por mi hijo, y tambien respondo que cualquier padre lo haria...que se encuentre en la misma situacion..no me imagino lo contrario...felicitaciones por todos los avances! esta muy bueno el blog

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  2. Olivia: gracias! Justo ayer estuve leyendo tu blog :) y me encantaron los cambios de Oscarlu, está muy lindo!!

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  3. Hola Alejandra, muy interesante e importante tu post.
    Es muy cierto lo que comentas. En mi caso con mi hija, siempre me la molestado cuando alguien me alaga lo que hacemos por ella, creo que eso es sinónimo de ¨te tenemos lástima por tanto trabajo¨, ya que por lo general las personas creen que viven una vida perfecta cuando no tienen un niño especial en casa y ven raro a las demás personas que pasamos por tanta terapia, creo que hace falta un poco de cultura en todo esto. Quien no trabajaría tanto por un hijo? Creo que todos.
    Mi nombre es Ana y mi hija Constanza (hipotónica), vivimos en Costa Rica, empezaremos ABR en septiembre en Argentina, por ahora seguimos con la terapia tradicional.

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  4. Ana: nos conoceremos en Setiembre entonces :), un beso para Constanza.

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  5. Muy acertado post...cada paso que damos como papás es originado por una fuerza interna que no busca ser felicitado o halagado, sale ya de por si, con una inercia que se mueve buscando el bienestar y la felicidad de los enanos...:) es rico ver los avances, su carita de felicidad cuando logran algo... eso no se paga con nada!!

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